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¿Qué es el femdom o dominación femenina?

Actualizado: abr 3


¿Qué es el femdom o dominación femenina?

Vaya pregunta tan incómoda si quién la debe responder es un hombre. Venga, voy a romper moldes y a tratar de dar una respuesta satisfactoria que no escandalice más que lo justo. Para aquel lector que haya buceado en las procelosas aguas de las aventuras de la intrépida detective Yaiza Cabrera, la repuesta ya le debería ser conocida, porque la amiga es de "armas tomar". Para los que no, además de invitarles a leer alguna de sus tres novelas, voy a tratar de dar unas pinceladas de lo que es el femdom. Y sé de lo que hablo - ojo que la aseveración es valiente.


La dominación femenina es una práctica, mejor dicho, es una forma de vida en la que la parte femenina de la pareja (o de lo que sea si son más) toma el papel dominante. Y ahora viene lo interesante: ¿dominante en todas las facetas de la vida o solo en una parte?: la respuesta es obvia, vale todo siempre que los dos lo acepten. Un fetichista en estos momentos empezaría a elucubrar y a dar rienda suelta a sus fantasías: adoración de pies, azotes, cuckold...etc, pero no pretendo con este escrito alimentar a la bicha. Solo pretendo desmitificar un comportamiento que, si bien no va a ser admitido por muchos, sí formará parte, probablemente, de los recónditos deseos de más de uno y de una. Pero no es necesario que lo confeséis, guardároslo.


Venga, juguemos a los juegos de rol. La pareja, femenina, está en su trono. Está sentada un peldaño sobre ti. Te mira y la deseas. Te ignora y la deseas más. Sabes que la iniciativa no te corresponde y, por tanto, no osas tomarla. Esperas hasta que ella te insinúe que necesita de ti para su satisfacción. Y tú te prestas a ese juego como si la vida te fuera en ello. Ansías recorrer cada milímetro de su piel y no dejarte olvidado ninguno de los recovecos que su cuerpo esconde. Te dejas llevar y obedeces. Debo volver a insistir, no decides, no es tu juego, es su juego. Simplemente haces aquello que te ordenan sabiendo que tú no importas. O, mejor dicho, tu importancia queda subyugada a la de ella - ese sí es tu juego. ¿Qué interesantes descubrimientos podrás encontrar en la mente de una mujer si dejas que estos salgan hacia afuera con la total libertad de quien sabe que tú estás dispuesto a cumplirlos? Solo tienes una forma de encontrar respuesta a esa pregunta y esta no es onírica, no la encorsetes dentro de tus húmedos sueños nocturnos y déjala que vuele.


Ventajas para el hombre: no tienes que pensar, no tienes que decidir, solo debes entregarte a los caprichos de tu Señora y tu única recompensa será la propia satisfacción de ella. !Qué no es poco! Si preguntarais a Melitón, el paciente y sumiso sargento de policía que acompaña a Yaiza en sus aventuras, os diría que una vez descubierto ese lado oscuro en su interior - bueno, no tan oscuro - el resto no importa. Nada vuelve a ser igual.

Quizá el femdom se inspire en el principio de acción y reacción de Newton. Han sido muchos años de dominación masculina, de negación a esta de su sexualidad más natural. Muchos años en los que el hombre solo buscaba su propia satisfacción dentro y, en muchos casos, también fuera del matrimonio. Y ahora se descubre un nuevo juego – forma de relación - en el que el macho, ese de toda la vida, encuentra el placer en el de su pareja y debe dedicar todo su esfuerzo en que así sea sin pretender otra recompensa más que la de ver a su compañera feliz. ¿Te atreves?


Y ahora voy a dar rápidamente al botón de enviar que estoy a punto de arrepentirme de haber escrito esto.


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